viernes, 5 de febrero de 2010

 soñar es contarse historias que todavía no se conocen

§ una nana para esta princesita

martes, 8 de diciembre de 2009

# Jornadas Feministas Estatales en Granada !!!!!!!

Como decían simon&garfunkel, i got nothin´ to do today but smile.








Hemos estado en las Jornadas Feministas Estatales 2009. Aquí, en Graná. Treinta años después de aquellas históricas.

Sí. Porque esta vez se trata de la memoria, de la nuestra. Lo que las anglo llaman Herstory.


Una Historia que me pertenece como tía, que vindico, y que me permite reconocerme en esa genealogía entrañable de mujeres sabias y luchadoras, en individual y colectivo. Que me vincula a la abuela Boni, a mama, a mi hermana, amigas, maestras, a las asambleas de mujeres, a las académicas, las bunch, femmes, chicazos, las clásicas, las garbanzitas del ecofeminismo, las asociaciones y federaciones de mujeres, las trabajadoras de dentro y de fuera, las que no han nacido donde yo nací y este Estado lama emigrantes, todas ellas…..

A mí nada me ha aguado la fiesta, ni el pretendido malestar por no aparecer en los medios: 3000 feministas reunidas en Graná y ni una alusión seria; ni el (a mi modo de ver) estéril debate sobre la prohibición masculina: francamente, no me sentiría ofendida si no pudiera entrar en un congreso de masculinidades. Es más, estaría interesadísima en incorporar sus aportaciones a mi lucha. Nadie les excluye de la lucha.

Así que, para mí, estas Jornadas han sido una fiesta. Un balón de oxígeno para continuar, un compromiso renovado de seguir escuchando y aprendiendo, un volver a no dar nada por sentado en este movimiento. En mirar a las mujeres desde la entrañable sensación de encontrar mi parte de mí en ella(s), en su(s) cuerpo(s).

Esa ha sido otra vivencia brutal que he desarrollado en estos días: la de mi corporeidad feminista. He sentido mi cuerpo: en mis movimientos, expresiones, posturas, dolores, excitación, pensamientos, emociones, abrazos, como algo nada ajeno a lo que cotidianamente acostumbro a pensar que soy yo.
Yo soy mi cuerpo y, desde él, me he permitido mirar otros cuerpos, sin vergüenza, con aceptación. Qué acierto haber llevado la cámara. No he parado de retratar otros cuerpos, de retratar también el mío.

Y con ellos, todos los espacios que hemos ocupado, habitado.
Ahora veo las fotos y me reconforta haber captado esa imagen del palacio de congresos lleno hasta reventar de cuerpos feministas aplaudiendo, llorando de alegría, pataleando y jaleando. Ese salón de plenos de ciencias, las aulas, los jardines y terrazas. Espacios que han transmutado en feministas gracias a voces, olores, risas, pisadas, sentadas,….La Física, la Arquitectura Feminista.
Urbanismo Feminista. Nunca la gran vía se había habitado con tanto sentido. Recorrí la mani del domingo de cabo a rabo. A rabo sí, aupa a pluma azul !!. Nos quedamos largo rato acompañando a la Cofradía de Santísimo Coño, la más venerada estos días. Jaleábamos mientras bailábamos y corríamos gritando que vamos a quemar la conferencia episcopal, por machista y patriarcal; a manolito, que la cena tela hagas tú solito; aborto libre; todas somos Aminatu,… Alerta, alerta que camina, la lucha feminista por la calle granaína.
















Como todas, me he tenido que decantar por una u otra conferencia, taller, etc. En los intermedios, frases repetidas: ¿tú en cuál has estado?, ¿ a cuál vas ahora?. Y esa capacidad de síntesis para contarnos, entre mordisco de bocadillo y caladita: “joder tía, he flipao con las …”, “ahora mismo me pillo su libro”, “sabes que esta gente han montao…” “ me he encontrado con…”

He conocido a las mujeres de plazandreok, que levan tres legislaturas presentandose como partido feminista a las locales en Donosti; escuchado a mujeres que fueron torturadas por nuestra lucha, a lesbianas que trabajan múltiples identidades en sus cuerpos; otras que están implementando el feminismo con adolescentes, con personas enfermas; hemos reflexionado sobre los cuidados y la necesaria CUIdadanía (la verdadera ciudadanía). He aceptado que soy un cuerpo en tránsito, me lo he permitido. He elaborado mi historia a partir de la historia de otras. Debatido sobre género y opresión desde, también, otras categorías, como el tiempo social. Me he preguntado acerca de vivencias familiares y cómo soy yo hoy. He identificado el vacío existencial y lo he separado de la necesidad patriarcal de rellenarlo con el amor romántico.

Me he sentido naranjita entera.
Traigo en la libreta un montón de nuevos conceptos, antiguos para revisar, reflexiones y propuestas, que van a renovar mis diálogos con mis amigas, mis asociaciones, mi familia, mis chicos, y mis conversaciones internas, corporales.
Un abrazo feminista,

Silvia Molina Castaño

miércoles, 25 de noviembre de 2009

# Guantánamos de cercanías. Por Carmen Calvo Poyatos

Este 25 de noviembre subo al blog un artículo publicado hoy en elpais.com.
Porque esta es también la violencia de género: esa otra que está tan aceptada socialmente, que tanto chiste genera, que tan hipócritamente sigue permitiendo la Administracion, y que todas y todos vemos diariamente en los clubs de carretera, en las periferias de nuestras ciudades...: el tráfico de mujeres para ejercer prostitución en los países ¿desarrollados?

EL GUANTANAMO NUESTRO DE CADA DÍA:

Sí, son los antioasis de las sociedades democráticas avanzadas en progreso económico y en desarrollo humano, nuestros Estados de derecho. Esos lugares denominados eufemísticamente de diversas formas, en fin: los prostíbulos. A la vuelta de la esquina de nuestros hogares, en cualquier punto del camino de nuestras carreteras, hay espacios donde se ejerce lo que muchos quieren seguir etiquetando como "el oficio más antiguo del mundo". ¿Quién se inventaría esa forma de denominarlo? Sin duda, lo podemos llamar la esclavitud más antigua de la humanidad, aquella que conllevaba violar y utilizar sexualmente a las esclavas cuando había esclavos, y esclavitud, y aunque sólo fuera por esto, ésa debería ser su denominación.

La trata de mujeres es, junto con los asesinatos, la mayor violencia de género imaginable

No se oyen gritos contra estos Guantánamos de cercanías. Quizá porque al denunciarlos, tendríamos que imputar a todos los gobiernos, a todos los países, a todo un mundo donde hay cientos de miles de mujeres y menores, secuestradas, engañadas, vendidas, compradas y prostituidas. Como siempre, y esto también es muy antiguo, son las más pobres, débiles y analfabetas. A todo esto le llamamos trata: tráfico de seres. Sí, es ese viejo horror que no está tan lejano en el espacio, en los llamados paraísos. ¿Quién le llamará a esto paraísos de turismo sexual? ¿Quién le llamará a esto turismo? No, no están lejos, están a veces muy cerca. Hay mujeres privadas de libertad ilegalmente, maltratadas, es decir, torturadas y obligadas a ejercer el susodicho oficio, al lado de la esquina, es decir, en verdaderos Guantánamos con todos lo requisitos para serlo. Aunque son, en cifras, muchas más en todo el mundo, las que pueblan estos Guantánamos no oficiales.

Crece la trata, porque crece la prostitución en el mundo, en este mundo nuestro, donde otras mujeres ya compartimos conocimiento, poder e influencia con los varones. Qué esquizofrenia es esta que nos aqueja cuando, al tiempo, se incrementa la clientela de este horror, que representa la peor consideración de nosotras, de nuestros cuerpos, de nuestras libertades, de nuestra ciudadanía -ciudadanía, por cierto, aún no conquistada formalmente por muchas mujeres todavía en el mundo-. ¿Qué ocurre aún en el imaginario masculino sobre nosotras? Tradicionalmente divididas entre indecentes y honradas, esa división la articulaba la sexualidad: por un lado, las que disponían libremente de su sexualidad no eran decentes, y por otro, las que encerraban su sexualidad al servicio del matrimonio y de la seguridad de la herencia genética de los hijos de sus maridos, y éstas si eran decentes y honradas.

Hace años, cuando algunas comparábamos el terrorismo llamado político con el terrorismo que sufren muchas mujeres en su condición de tales, llegó el grito de algunos al cielo. Decían: "¿Cómo pueden comparar cosas sacrosantas de la política con asuntos privados de las parejas y de las mujeres?". El tiempo pasó, y hoy ya todos sabemos que hay más asesinatos terroríficos de mujeres, como final de verdaderos calvarios personales a manos de sus parejas, que muertes del terrorismo oficial. Son muchos también los que sin hipocresía ya llaman terrorismo machista al asesinato de mujeres por violencia de género.

Estamos necesitadas de la terminología oficial de un mundo aún conformado por palabras, conceptos, ideas y símbolos procedentes del abrumador y tradicional peso de los varones en la conformación oficial del mundo. Digo oficial, porque el mundo y la vida de verdad la hemos construido todos, y todas, aunque con desiguales resultados y beneficios para unos, y otras.

Nosotras, hemos aprendido todo en un mundo patriarcal, pero cada vez más las mujeres no son sólo discípulas, algunas también son faros de conocimiento en muchos órdenes. ¿Están dispuestos los varones a aprender de las mujeres? La igualdad de la que venimos hablando los últimos 200 años, no consiste en acoplarnos las mujeres al mundo oficial hecho históricamente por los hombres. Esto va, sobre todo, de trastocar, innovar, y pactar nuevos abordajes de la realidad. Todos ganaremos especialmente en justicia, porque justo será compartirlo todo.

Por ello sería conveniente que revisáramos, entre todos, cómo podemos ser ciudadanas y al mismo tiempo, en este siglo, tratadas como objeto de tráfico y trata, para la prostitución y explotación; cómo la clientela de toda esta miseria humana crece en vez de lo contrario. No obstante, las mujeres procuraremos ser eficientes, y para ello, a este criminal asunto, a partir de ahora, propongo, le llamemos, Guantánamos cotidianos, Guantánamos de esquina, Guantánamos de cercanías, a ver si así avanzamos más rápido en atajarlos. Esclavas del siglo XXI, esclavas por ser mujeres, niñas y niños de los que se puede abusar sexualmente mediante pago. La más horrible de las transacciones, porque no vamos a llamarle mercancía al hecho de tener en verdaderos limbos ilegales a miles de mujeres traficadas, literalmente secuestradas para ofrecer sexo obligado.

Pero la sexualidad es cosa esencial, y la libertad sexual más, y en la dignidad de las mujeres está la base de su ciudadanía en el mundo, y por ello, éste es un enorme tema digno de estar con letra mayúscula, en el principal sitio de la agenda política. Junto con los asesinatos, ésta es la mayor violencia de género imaginable.

Carmen Calvo es presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados, y ex ministra de Cultura.


martes, 17 de noviembre de 2009

# ALCOHOL, ATENUANTE EN CASOS DE VIOLENCIA

Fuente: GARA, edicion digital. 16 noviembre 2009

Itziar ZIGA (*) I Escritora feminista

Nosotras también bebemos y tenemos arrebatos, pero no matamos

Cuando las mujeres hemos sido históricamente objeto de deseo... parece que no pasaba nada. Cuando somos sujeto de deseo, ya somos putas y, por lo tanto, estamos expuestas a todo

La tarde del lunes 9 de noviembre tuvimos la oportunidad de entrar al juicio por el asesinato de Nagore Laffage. Salimos de la sala después de las 20:00 horas tan estremecidas y heladas como la noche. Mucho se ha hablado estos últimos días sobre las circunstancias que rodearon al fatídico encuentro entre Nagore y su asesino torturador, pero en una sesión del juicio volvimos a escuchar demasiados detalles, probados o inventados, sobre la cantidad de alcohol que pudo ingerir José Diego Yllanes antes de acabar con la vida de Nagore.

Los brutales hechos que se juzgan sucedieron el 7 de julio de madrugada. Cualquiera que conozca esta ciudad en tales fechas, coincidirá con nosotras en que la mayor parte de la población se encuentra en un estado intensamente etílico y, sin embargo, no matan. Si no, los sanfermines serían una auténtica carnicería. Y no es el caso. Nosotras mismas, sin vergüenza alguna, reconocemos que regresamos a casa algunos sábados haciendo eses, pero jamás agredimos a nadie ni se nos pasa por la cabeza matar. Si alguien al emborracharse saca su lado más violento, es su responsabilidad mantenerse abstemio y acudir a terapia para tratar de controlar su agresividad.

Consideramos que debe reformarse el Código Penal para que el alcohol deje de ser un atenuante cuando se juzga a alguien que ha cometido un crimen teniendo en cuenta que, si hablamos del Código de Circulación, el haberse tomado unas copas es agravante, incluso delito en sí mismo. Si matas a otra persona con tus manos, por lo tanto intencionadamente, pero borracho, te rebajan la pena. Si lo hace igualmente borracho, pero atropellándole con el coche, digamos que sin querer, te aumentan la condena. Pero al margen de esta imprevisible revisión del Código Penal, hay otro tema que nos enoja y entristece mucho.

Es espantosamente injusto para Nagore Laffage y para su familia y allegados que se debata tanto sobre la cantidad de alcohol que tomó su asesino para tratar de, en cierta manera, exculparlo o justificarlo. También es indignante que pagar 126.853 euros en concepto de reparación disminuya la pena. Esta claro que la justicia es diferente para la gente rica y la pobre.

En la sala del Juzgado, si cerrabas los ojos, podía tratarse de un juicio por asesinato de un hombre a otro hombre, una mujer a otra mujer, de un atraco... Detalles y más detalles sin análisis ni discurso sobre la desigualdad de género.

Lo que debería haberse juzgado esos días es la conducta de un hombre que no quiso aceptar la negativa de una mujer y la mató. Y, de alguna manera, debería reconocerse públicamente que no fue el alcohol lo que impulsó a José Diego Yllanes a terminar de una manera tan sádica con la vida de la joven Nagore Laffage, sino el machismo.

La cultura de la masculinidad violenta que demasiadas veces sigue imperando en nuestra sociedad y que convierte a un hombre en un macho capaz de matar por el simple hecho de que una mujer decida lo que quiere o no hacer con su propio cuerpo. De nada de esto se ha hablado en el Juicio de Nagore, a pesar de los numerosos estudios, investigaciones y aportaciones de profesionales especialistas en violencia machista.

Con este juicio, en vez de avanzar en la conquista de nuestros derechos, podemos retroceder. La lección dice: chicas, no os vayáis con cualquiera; chicas, no hagáis lo que os dé la gana... de nuevo la sexualidad ligada al miedo.

Alguna gente se llega a plantear: ¿y por que subió al piso? ¿Era ligona? Esto último se planteó en el propio juicio.

¡Basta, por favor! Cuando las mujeres hemos sido históricamente objeto de deseo... parece que no pasaba nada. Cuando somos sujeto de deseo, ya somos putas y, por lo tanto, estamos expuestas a todo.

Sólo si nos dejamos de etílicas e insultantes justificaciones y afrontamos los hechos desde su raíz (el machismo una vez más) esta horrible tragedia servirá un poquito para que todas y todos reflexionemos sobre el modelo de sociedad que deseamos y quizás seamos más responsables y más libres.

(*) Firman también este artículo: Silvia Fernández (historiadora feminista) y Julia Munarriz (trabajadora social feminista)

sábado, 12 de septiembre de 2009

# ¿UNA CUESTIÓN DE ESTILO?

Mucha gente comentamos estos días, después de la rueda de prensa en la útima cumbre bilateral hispano-italiana celebrada en Sicilia, la situación vivida tras los comentarios de Berlusconi sobre el origen y función de las mujeres. Desde luego, vaya movida verte envuelta en una situación así, no digo que no. Ese Impresentable, diciendo barbaridades, con la autoridad que le confiere el que miles de italianas e italianos le hayan votado. Que digo yo que mucha vergüenza y mucha cara dura, pero a ese tío le han votado en las urnas…..Chúpate esa!!.



Con todo, flipo con la respuesta, o más bien, la no-respuesta, de la Delegación española.
Por la noche, en la radio, escuchaba algunos comentarios de tertulianos, algún dirigente socialista también….aludiendo a una cuestión de “estilo”. Venían a decir que eran unas declaraciones totalmente inapropiadas, pero que ellas/os estaban allí para tratar temas de Estado (el Estadoorrrr), y que el estilo con que se pronunciaba el Presidente italiano no era de su incumbencia, por muy mal que les sentara lo dicho.
Lo que son las cosas, un gobierno que está introduciendo las mejores reformas legales a favor de la igualdad de género en la historia de este país, referente occidental en esta materia; no sólo no considera la violencia (verbal) machista como cuestión de Estado, sino que no es capaz, siquiera, de reaccionar ante las declaraciones sexistas de un capullín de los bosques, por muy alto mandatario que sea.
¿No es capaz? Bueno, capaz, capaz, sí lo es.

Lo que pasa es que la igualdad sigue sin asumirse, sin creerse. Se lee, se dice, se llenan los discursos de párrafos técnicamente impecables sobre equidad, género. Pero, no nos engañemos, para ellos sigue sin ser su tema porque no les remueve; y a nosotras, que se nos remueven las entrañas, nos falta el poderío de la respuesta: enérgica, firme y “sin acritus”.
Sí queridas/os, para ellos un diez en hipocresía, para nosotras un cero en empoderamiento.
La última vez que ví algo similar fue en aquel episodio de la cumbre africana, donde la oposición ridiculizaba a la Vicepresidenta por vestir modelitos estrafalarios (también conocidos como trajes típicos africanos).
Sólo que aquella vez las parlamentarias socialistas dieron un ejemplo de empoderamiento, levantándose y abandonando el hemiciclo en señal de protesta. La cagaron ahí sus compañeritos progres que, en vez de sentirse igual de ofendidos e ir con ellas, se quedaron en sus asientos otorgándolas un fuerte aplauso, en plan: “chicas, sois estupendas”.
Pedazo de ejemplo, pensé, de cómo ellos siguen viviendo los ataques sexistas como “un tema de mujeres”. Pero, además, pedazo de comportamiento paternalista con el rollo "te doy palmaditas". Machismo benévolo, que se llama en términos técnicos…por si alguno lo quiere incorporar a su discursito polite…….eso sí, “sin acritus”, ein!!

Silvia Molina Castaño

sábado, 4 de julio de 2009

# Las Hadas Alpinas



Para Boni.

Sábado, 13 de octubre- 9:35 horas de una mañana fresca y limpia de otoño.
Se respira tranquilidad en el ambiente, no hay muchos ruidos fuera; pero Sofía se levanta sobresaltada. Lleva un rato despierta, algo nerviosa, y no puede quedarse más rato en la cama. Tampoco quiere despertar a Fernando.
Ella sabe que está pasando algo, algo especial. Y quiere sentirlo a solas.


9:37 horas. Paula envía un sms a Carla: <acabo de llegar frente a la Laguna, el agua está casi helada. Mejor, así lo sentirá más fuerte. Avísame cuando veas la “reu”. ¿Qué sabes de Berta, contestó anoche?>


9:01 horas. Berta sube la cremallera de la tienda, el día está completamente abierto y hace sol, pero la mañana es fría. Vuelve dentro y se enfunda el polar.
Al salir de la tienda sorprende a tres montesas que han bajado a beber, el agua es tan trasparente que el lagunillo verdaderamente parece un pequeño cráter.
Sonríe. Al parecer nadie ha dormido cerca, no ha visto nada en los vivacs de al lado. Anoche había escuchado algunos ruidos y sintió miedo.
Normal. Después de que aquél imbécil le asustara este verano la noche que subió sola a vivaquear, para ver la lluvia de estrellas. Ese tío la había intimidado, y recordado los riesgos “extra” que entraña la montaña para las mujeres que quieren ir solas. Qué cerdo.
Afortunadamente –se dijo Berta - lo de anoche habrá sido seguramente algún zorro buscavidas.
Ya preparada y con la tienda recogida, de nuevo sonríe. Está expectante. Vacares es su pico favorito desde hace algún tiempo. Es su particular forma de estar en la luna, de olvidarse de las movidas mundanas, las que a veces le sacan de quicio, allí, al otro lado de esta Sierra. También es el lugar donde habían dormido la primera vez que hizo la integral con Pedro. Y aunque de eso hace ya mil años, ahora piensa que la puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta, sin temer ya a los recuerdos.
Sonríe, hoy tiene un gran plan. Se pregunta qué estarán haciendo Sofía, Paula y Carla. Enciende el móvil. Sigue sin cobertura: allí arriba, en los tres mil, encontraré señal.



9:38 horas Carla acaba de alcanzar una repisa cómoda, se asegura, y silva a Lucas para que vaya subiendo. Vuelve a mirar hacia arriba: lo lleva viendo un rato, a unos tres metros a la izquierda hay un saliente estupendo: <será ideal para montar ahí la reunión, además, de la misma roca sale como una barriguita. Genial, es como la de Sofía, será desde ahí>.
Escucha el tintineo de la cacharrería de Lucas, ya debe estar llegando. Le gusta escalar con él, le da confianza. Se alegra de haberle pedido que le acompañe en un día tan especial para ella. Lleva callado desde que subieron la carihuela, como si le cediera su silencio, para que Carla se pueda concentrar de pleno en su proyecto: sostener uno de los vértices.
Es entonces cuando se oye el sonido del móvil: un mensaje.
<Qué emoción, ¡éstas ya deben estar preparadas!> piensa, y espera impaciente a que Lucas alcance la repisa. Finalmente saca el móvil. < ¡Es Paula! Ya ha llegado a la Laguna Negra. Es genial>.



Intenta imaginársela. Conociendo a Paula debe estar estirando metódicamente, con sus maravillosos ojos miel mirando a la Laguna, su laguna. Recordando emocionada las historias que la rodean, los relatos de su familia en Covaleda; y muy especialmente las locuras que su padre le contaba de pequeña: cuando él y los primos se bañaban en ella, y la cruzaban; desafiando la leyenda que asegura que la mujer ahogada que habita la Laguna, se tragará a quien se atreva a nadarla.
Ella había elegido ese reto, atravesar a nado la Laguna Negra, y así reconciliarse también con el amor y recuerdo a su padre.


Carla contesta a sus compañeras con otro sms: <ya veo la reunión, estoy preparada, un beso muy fuerte, voy pa arriba>.
El mensaje de Carla llega sólo un instante después del que envía Paula: <chicas, me meto en el agua, a las diez en punto estaré atravesando la parte más honda. Besos>
Berta lee este último mensaje emocionada, y contesta a ambas con un lacónico: < ¡yo a sólo cincuenta metros del Puntal!>, no le salen más palabras.


10:00 horas de la mañana. Sofía ha subido a la terraza y mira al cielo. El corazón le va a estallar, sus ojos giran hacia el reloj y las lágrimas ya se derraman por toda la mejilla. Acaricia con las manos bien abiertas su abultadísima barriga, y le susurra a la preciosa niñita que lleva dentro: <ahora mismo se ha trazado un triángulo mágico para tí entre Urbión, Los Galayos y la Sierra. Cariño, es el maravilloso regalo de tus hadas alpinas en tu séptimo mes de vida>.
Silvia Molina Castaño

jueves, 28 de mayo de 2009

# SERAPHINE Y LAS PINTORAS


Ayer vi una peli recomendable: “Seraphine”. Cuenta la historia de la pintora Seraphine Louis, uno de esos casos que la Historia ha omitido, de una artista relevante y vanguardista (puedes encontrar su biografía en http://mujeresenelarte.blogspot.com).


La historia me conmovió, quiza porque es una de tantas olvidadas. Me emociona sentir cómo una mujer busca su propia libertad, por medio de la creatividad, en un entorno, clase social y época tan hostil hacia ella.

Maravillosa la actriz que la interpreta, por cierto.


La Historia ha ocultado a las Mujeres. Ya sea como individuas o como grupo social. En el caso del Arte, la Historiografía ha camuflado este olvido gracias al concepto de Genio, que ha venido que ni a dedo: No hay mujeres Genio.

Desde los años 70, la historiografía feminista se viene ocupando de desvelar la existencia de mujeres artistas a lo largo de todas las épocas históricas. La publicación, en 1971 del artículo ¿Porqué no ha habido mujeres artistas importantes? de la historiadora feminista Linda Nochlin * http://www.miracosta.edu/home/gfloren/nochlin.htm marca el punto de partida para numerosos estudios, compilaciones, monografías, etc, de mujeres artistas; así como la promoción de exposiciones de artistas contemporáneas.

Se comienza a cuestionar la Historia del Arte como un hecho social mediatizado. Se analizan las normas por las que se ha estipulado la valoración del arte como producto. Normas que, históricamente, han sido dictadas por el poder patriarcal.

El concepto de arte, como hoy lo entendemos, nace en el Renacimiento. Es un concepto burgués que establece, entre otras cosas, perniciosas divisiones entre artes mayores, artes menores, artesanía, etc. No hace falta recordar qué clase de arte es el hecho por mujeres, siempre secundario, hasta los materiales, técnicas o temas que ellas pintan se consideran de menor valor.



Por otro lado, las mujeres tienen vetada, hasta casi el siglo XIX, la entrada en las Academias de Arte. Si las mujeres estaban excluidas del estudio de las matemáticas, difícilmente conocerían la geometría euclidiana o la aritmética, tan determinante en el arte renacentista, por ejemplo. O la escultura en piedra, que requiere de cierto vigor físico, que las mujeres no deben mostrar.

Sólo aceptan mujeres en esas otras escuelas, llamadas de Artes Menores (luego de Artes y Oficios). No es casual pues que las artes desarrolladas por mujeres se centren en bordados, textil; o que los temas de sus pinturas sea bodegones o dibujos preciosistas de botánica, “artes femeninas” todas ellas. Materiales y temas que serán vindicados por el arte feminista ya en el siglo XX.

Hay por tanto muchas y muy buenas artistas que desarrollan su creatividad en estas lindes.

Por otro lado, justo cuando la Academia se liberaliza y abre su acceso a las mujeres, es el momento en que la Academia Oficial deja de ser importante para el arte vanguardista. Ya existe un mercado del arte, hay galerías privadas, etc.. Qué curioso, ¿no?. De nuevo, cuando se abren las puertas de algo vetado a las mujeres, es cuando comienza a devaluarse….

No obstante todo ello, y pese a los obstáculos, también hubo grandes mujeres artistas en el Arte oficial, conocidas en su época y escondidas luego por la historiografía.

En el mundo clásico, pintoras como Calypso o Helena de Egipto. Monjas miniaturistas, vidrieras, orfebres o bordadoras en la Edad Media. Ilustres pintoras renacentistas, como Catalina de Bolonia, Lavinia Fontana, Marietta Robusti (hija de Tintoretto), la magnífica Sofonisba Anguissola; la escultora y orfebre Propertzia de Rossi.


Artistas barrocas como Elisabetta Sirán, Judy Lester, o Artemisia Gentileschi. La escultora Luisa Roldán, quien volvió a poner de moda el barro gracias a su maestría.

En la Ilustración, pintoras académicas como Angelica Kauffmann, Rosa Carriera o la española Carolina del Castillo. La escultora Anne Seymour Damer, cuyas obras eran tan buenas que decían que alguien (un hombre) las terminaba, que no podía ser ella.


Conocemos muchas más artistas de fin del XIX y primeras vanguardias. Modernistas como Margaret y Frances Macdonald; impresionistas como Mary Cassat, Berthe Morrisot, o las ecultora Camille Claudel. Futuristas como Alexandra Exeter. Expresionistas: Susan Valadon, Gabriele Munter, Paula Motherson Becker o Frida Kahlo. Dadaístas como Suzanne Dauchamp o Sophie Taeuber Arp. Surrealistas como Maruja Mallo, Leonora Carrington o Remedios Varó; o la escultora Louise Bourgeois (me encanta). Cubistas: Mary Blanchard, Sonya Terk Delanuay. Abtractas: Georgia O Keefe o Barbara Hepwort.


Como digo, el arte feminista y su historiografía han conseguido que las mujeres creadoras tengan hoy un mayor reconocimiento que en otra épocas, no obstante, es patente aún una fuerte discriminación por razón de genero en el mundo del arte contemporáneo. Recordemos aquel magnífico póster de las Guerrilla Girls (www.guerrillagirls.org) en el que se preguntaba: ¿Tienen que estar las mujeres desnudas para entrar en el Metropolitan?, porque menos del 5% de los/as artistas de las secciones de arte moderno son mujeres, y sin embargo el 85% de los desnudos que aparecen en los cuadros son femeninos.


De nuevo las mujeres, el feminismo, fisuramos el patriarcado.


Me alucina pensar en el arte, en la creatividad, como motor de otros modelos, estilos, momentos, que escapen a este orden tan adverso para todo lo no entra en el modelo masculino y de poder.


Volví a sentir eso anoche en el cine, una suerte.


Silvia Molina Castaño